domingo, 27 de junio de 2010

LA CRISIS DE LA UP

El gobierno de Allende se vio multiplicado de problemas. El hombre quería ser un Presidente que sirviera a todos los chilenos; sin embargo sufrió fuerte oposición en especial de su propio Partido. Altamirano fue siempre la gran pulga que hostigó al Presidente. Pretendía que Chile se convirtiera en una especie de nueva Cuba.
En esa línea Jaime López se mantuvo y, gracias a ello, llegó a Encargado Nacional de la Juventud Socialista.
Como lo dijimos, en un encuentro partidario, López conoció a Bachelet y de allí empezaron una relación amorosa.
López era más inteligente que Bachelet y a ésta la alucinaba la inteligencia de su “pololo”.
Aunque ella era hija de un General, Alberto Bachelet Martínez, que era muy partidario de Allende…ella estaba un poco distante del Presidente. Ella hablaba de la “vía armada”, al igual que López y al igual que él, consideraban a Allende un “socialdemócrata”.
El Partido Comunista era el más fiel con la política del Presidente. Respetaba y seguía su accionar sin transar.
El MIR –que se oponía totalmente al PC-, sin embargo, era un movimiento que apreciaba al Presidente. Muchos de sus guardaespaldas provenían de sus filas y eran hombres capaces de dar la vida por él.
Especialmente sus grandes líderes, aunque críticos de la “mano blanda” de Allende, lo admiraban.
Allí estaban Luciano Cruz Aguayo, el más grande los dirigentes miristas: Cuando murió en extraña forma Allende concurrió a su velorio y Fidel Castro dijo: Se ha muerto mi hombre en Chile. Cincuenta mil personas fueron a su funeral.
El Partido Radical, como siempre, gozaba de los puestos que le daba el Gobierno. Un partido sin ideología, lleno de ambiciones, de tránsfugas.
El MAPU, un partido chico, estaba dividido. Se peleaba la cuota de poder. Sus ambiciones extremas lo hacían ver más por ellos que por el gobierno de Allende. Muchos de sus miembros fueron “autoridades” de Bachelet, como antes lo fueron de los otros gobiernos de la Concertación…Hoy se dividen entre el PS y el PPD, fundamentalmente. El PPD es la mayor basura ideológica y el Partido más ambicioso de la Concertación.
Otro partido era la IC (Izquierda Cristiana) que contaba con muy poca gente de valor. En especial Gumucio. Habían otros nombres que servían bien poco: un tal Silva y un tal Jerez.
El último Partido era el de Rafael Tarud. El API…tenía pocos militantes y, Allende, les consideró siempre intrascendentes.

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